FERTILIDAD Y CÁNCER

Podríamos hablar de muchos enfoques relativos a la fertilidad y el cáncer, y queremos ir escribiéndoos sobre todos ellos, en este post vamos a escribir desde el punto de vista de alguien que ha sufrido un cáncer y quiere ser papa o mamá y no sabe cómo afectará esta enfermedad a su fertilidad. Si os interesa, en otro post, escribiremos qué ocurre cuando estando embarazada y descubrimos que tenemos un cáncer.

El cáncer, o más a menudo los tratamientos del cáncer, pueden interferir con alguna parte del proceso y afectar la capacidad para tener hijos.

Los tratamientos oncológicos pueden tener diferentes efectos y consecuencias dependiendo de la edad del paciente, el tipo de cáncer y la terapia recibida entre otros factores, por ejemplo la quimioterapia puede reducir drásticamente el número de espermatozoides y óvulos.

Algunos factores que deben considerarse cuando se trata de preservar la fertilidad son:

  • Si el cáncer se ha propagado, o si se tiene un alto riesgo de padecer cáncer en estos órganos en el futuro
  • Si es arriesgado retardar el inicio del tratamiento del cáncer (algunas opciones para preservar la fertilidad podrían tomar mucho tiempo y cuando el cáncer es de rápido crecimiento el tratamiento tendría que ser iniciado inmediatamente)
  • Las posibilidades de éxito (la mayoría de los procedimientos de fertilidad tiene menos éxito en mujeres mayores de 40 años de edad) 

La mayoría de las personas que han sufrido cáncer aún pueden optar por convertirse en padres si así lo desean. Es probable que no ocurra de la manera que se planeaba antes del cáncer, pero con flexibilidad, te das cuenta que tienes opciones.

Gracias a los avances en la medicina, los pacientes oncológicos pueden preservar la fertilidad para poder ser madres y padres en un futuro:

 

El almacenamiento de semen es el método mejor establecido para la preservación de la fertilidad en los hombres. Consiste en una forma bastante fácil y eficaz para que los hombres almacenen espermatozoides para uso futuro. Generalmente se ofrece antes del tratamiento del cáncer a hombres que quieran tener hijos en el futuro.

 

Una opción frecuente y sencilla es la vitrificación de ovocitos o embriones. En la congelación ovocitaría lo que guardamos es el gameto de la mujer para fecundarlo en un futuro. En contra si lo que vitrificamos es un embrión estos pertenecen a una pareja y se transferirán una vez que la paciente se haya curado. En caso de que las pacientes sean pediátricas la vitrificación ovocitaria/embrionaria no es una opción posible.

Por otro lado, a veces, hay que iniciar de forma inmediata la terapia oncológica y no se puede postergar el tiempo necesario para realizar una estimulación ovárica. En estos casos se podría obtener tejido ovárico y crioconservarlo con el fin de reimplantarlo en un futuro. Otra opción sería el operar el ovario para sustituirlo de localización para que no recibiese la radioterapia. En ocasiones mediante tratamiento hormonal podríamos dejar el ovario en estado latente.

 

Estas opciones incluyen la posible congelación de óvulos, embriones, o fragmentos de ovario, tratamiento de la infertilidad después del cáncer, adopción, o uso de óvulo o embrión donado para tener un bebé (a veces con la ayuda de otra mujer para llevar a término el embarazo).

Cómo conclusión y aunque cada caso es único se puede decir que “después del cáncer es posible mantener la fertilidad y convertirse en papas”.

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